
Seducción del Cante Jondo celebra el 150.º aniversario de Manuel de Falla regresando al corazón de su pensamiento musical: la fascinación por un cante primitivo, desnudo y verdadero. No se trata de contemplar Andalucía desde el pintoresquismo, sino de escuchar aquello que Falla y Federico García Lorca reconocieron como una expresión profunda de la memoria del pueblo. Su relación intelectual y artística encontró en el cante jondo un territorio compartido, del que surgiría el impulso que condujo al histórico Concurso de Cante Jondo de Granada de 1922. Las Canciones populares españolas de Lorca, presentadas en la versión orquestal de Ángel López Carreño, muestran cómo una melodía transmitida de voz en voz puede adquirir nuevas resonancias sin perder su raíz. En ellas conviven la ternura, la ironía, la pasión y esa presencia constante de la muerte que atraviesa la creación lorquiana. Escucharlas en Víznar, donde el poeta fue asesinado, concede al concierto una dimensión inevitablemente humana: su voz regresa al mismo paisaje en el que quisieron silenciarla. El núcleo del programa es la versión original de El amor brujo de 1915, concebida por Falla como una «gitanería en un acto» para Pastora Imperio. Se trata de una obra concebida para ser cantada y bailada, que ha traspasado fronteras y en la que el genio gaditano evoca las fuerzas sobrenaturales de la existencia humana. Trémolos, vibraciones y superposiciones armónicas envuelven el mundo del espectro en una atmósfera inestable, frente a la serenidad reservada al amor leal de Candelas, mientras la orquesta resuena como una gran guitarra imaginaria. Orquesta, cantaora y director se adentran así en una música en la que lo popular no es ornamento, sino raíz; donde la técnica acaba cediendo a ese poder oscuro y estremecedor que Lorca llamó duende.